28 de noviembre 2021 , 09:26 p. m.


Sin una coalición, nadie es capaz de ganar hoy la Presidencia.


Ungido como candidato único en medio de alguna turbulencia e inconformidad en ciertos sectores de su partido por el secretismo que rodeó un extraño sistema de encuestas del Centro Democrático, Óscar Iván Zuluaga será un jugador en la carrera presidencial.

Óscar Iván es hombre amable, de buen trato, conocedor de la política y los tejemanejes del Estado. La campaña de 2014, en la que recibió también como Juan Manuel Santos el apoyo de Odebrecht, terminó llena de sinsabores y al ritmo del escándalo del ‘hacker’ –montado a partir de unas grabaciones en las que el aspirante a gobernarnos entraba a una oficinucha con pinta clandestina– con un Óscar Iván semiescondido, amedrentado y atortolado, confiando en que el impulso de Uribe le alcanzaría para ganar, y no le alcanzó.

Ya con los principales expedientes de su calvario judicial cerrados por la Fiscalía y el CNE –y sin detenerse ante una voz como la del exfiscal Montealegre, que amenaza con instaurar nuevas acciones judiciales en su contra–, Óscar Iván volvió al ruedo. Si quiere ganar la Presidencia, debe superar complejas pruebas o retos que no son de poca monta.

1) El reto de su imagen (I). Según muchas de las encuestas divulgadas en los últimos meses, su imagen ante los colombianos es más negativa que positiva. En la última encuesta Invamer, revelada hace menos de un mes, su imagen negativa es del 46 % contra un 17 % favorable.

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