14 de junio 2021 , 12:53 a. m.

Falta solo un debate, pero hay un debate intenso.

La Ley María, que estableció la licencia de paternidad en Colombia, ha sido una fábrica de felicidad que ha permitido a miles de padres en estos años disfrutar días hermosos, inolvidables, gozando de sus bebés recién nacidos. Nada más bello y enternecedor que gozar con una criaturita recién llegada a este mundo y sentir, con el corazón palpitando a máxima velocidad, la intensidad de la más dulce de todas las responsabilidades y la inmensidad del más grande de todos los amores.

Logramos que se aprobara, a pesar de muchos escépticos que se opusieron a la Ley caricaturizando la iniciativa y diciendo que traería más perjuicios que beneficios.

Pues bien, ocurrió justamente lo contrario. La Ley María ha traído familias más felices, padres más comprometidos y amorosos, mayor equidad de género y roles mejor compartidos entre hombres y mujeres, así como una mejor protección de los derechos de los niños y las niñas, que constituye el propósito esencial de la ley, tal como quedó refrendado con una importante y bella sentencia de la Corte Constitucional, con ponencia de Manuel José Cepeda.

Después de casi 20 años de vigencia exitosa y de prodigar bienestar, ha llegado el momento de ampliar la licencia de paternidad. Ha llegado el momento de ampliar la Ley María. Este tipo de leyes que van demostrando sus bondades merecen una ampliación razonable y progresiva de beneficios.

En este sentido, y tal como se los he expresado a muchos parlamentarios y funcionarios públicos en los últimos meses, el proyecto de ley que ha venido cursando en el Congreso es bien intencionado. Merecería, con los ajustes indicados por el Ministerio de Hacienda, una aprobación en el último debate que está pendiente.

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