18 de noviembre 2018 , 11:22 p.m.

Ojalá, con ánimo sereno y espíritu constructivo, se logre un acuerdo.

Yo celebro que los estudiantes hayan decidido librar esta batalla por los recursos para la universidad pública. Y los apoyo. Tienen toda la razón. En términos generales, el Estado colombiano ha sido indolente con la universidad pública. Esa es la pura verdad. Los ejemplos abundan: bastaría recordar cómo se caen a pedazos edificios emblemáticos de la Universidad Nacional que deberían protegerse como un verdadero tesoro del país.

Y no es un problema de ladrillos. Es lo que deja ver un país en el que en el inmediato pasado, la plata de la ‘mermelada’ estaba siempre servida en abundancia en la mesa presupuestal para que tantos padres y madres de la patria se la robaran, mientras la educación descendía en la escala nacional de prioridades, en contravía de todas las pomposas y vacías frases de cajón sobre su trascendencia.

He mantenido un diálogo público y constante a lo largo de este último mes con líderes destacados del movimiento estudiantil a través de los medios de comunicación y he sostenido también larguísimas conversaciones personales con estudiantes y colectivos estudiantiles de universidades públicas y privadas. Adicionalmente, en mis funciones como decano y profesor universitario tengo la maravillosa oportunidad cotidiana de vivir entre estudiantes. Por eso, con conocimiento de causa y constatación directa, comparto mi certidumbre: el movimiento estudiantil está obrando de buena fe y enarbola una causa justa que merece apoyo.

(Leer más)

Recommend to friends
  • gplus
  • pinterest

Leave a comment