21 de enero 2018 , 11:11 p.m.

Como el gobierno se durmió, a territorios Farc llegaron más grupos terroristas y criminales.

Más allá de las valoraciones que cada uno tenga sobre la negociación del Gobierno con las Farc, resulta deplorable y trágica la falta de planeación, voluntad, eficacia y determinación para impedir que los territorios que estaban abandonando los integrantes de las Farc que se desmovilizaron fueran ocupados por otros grupos terroristas y criminales.

Estaban advertidos. Y el Gobierno, que demostró tanta determinación para que el acuerdo entrara en vigor a las buenas o a las malas, por la voluntad del pueblo o contra ella, respetando la Constitución o pisoteándola, con decoro o sin vergüenza, con respeto por las víctimas o abusando de ellas, con dignidad o sin pudor, ha debido tomar las medidas necesarias para que al salir las Farc sus disidencias no siguieran siendo las reinas del narcotráfico en las mismas zonas, o para que el Eln no se expandiera intercambiando brazaletes, o para que las ‘bacrim’, ‘clanes del Golfo’, narcos nacionales, brasileros o mexicanos no hicieran su agosto. El extenso informe de Paz y Reconciliación es contundente.

Pero, no. Embebidos en la retórica paralizante, que se llenaba de lírica, adjetivos y frases de cajón desde el Ministerio de Defensa, la improvidencia del Gobierno permitió que todo el elenco de organizaciones terroristas, criminales y narcotraficantes se alistaran para copar los campos que las Farc se aprestaban a dejar. Y lo hicieron. Antes que las Fuerzas Armadas. Antes que el Estado colombiano.

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