22 de mayo 2017 , 03:10 a.m.
No es hora de revanchas. Se debe proceder con serenidad y grandeza en todas las toldas.

A juzgar por su encendida diatriba contra la Corte Constitucional publicada ayer en este diario, parece que el doctor Humberto de la Calle les hubiera dicho a las Farc que en Colombia el Estado, todo, se encarnaba en la persona de Juan Manuel Santos y que tanto el Congreso como la misma Corte Constitucional eran órganos subalternos cuya única tarea consistía en asentir, validar, convalidar y refrendar lo que dispusieran el señor Presidente y las Farc.

 Exageraciones de precandidato. Melodrama de tarjetón. Ni el fallo de la Corte vuelve trizas el acuerdo ni tumbó el ‘fast track’. Aunque con mínima aceptación popular, con el país incendiado a punta de paros que pasan la factura a muchos ministros incompetentes, promesas incumplidas, mentiras de campaña y –justo es reconocerlo– deudas acumuladas a lo largo de décadas, el Gobierno no ha perdido sus mayorías parlamentarias y siempre encuentra por dónde raspar el tarro de mermelada para cuadrar sus mayorías.

Pero también hay exageraciones de precandidatos y melodramas de tarjetón en otras toldas. El significativo logro jurídico del senador Iván Duque, su bancada, y el millón trescientas mil firmas que lo respaldaron, se puede convertir en un ‘boomerang’ si permite que a su nombre siembren pánico con voces perturbadoras jurando que el acuerdo de paz murió con el fallo y que regresarán, por causa de la decisión de la Corte, el plomo y las masacres.

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