05 de agosto 2018 , 11:32 p.m.

La esperanza es inmensa con Duque. Dios lo acompañe.

A los gobiernos los sacan a bailar en muchas pistas que, agregadas, definen el rumbo del poder. Aquí van cinco en las que ya se oyen los compases.

La pista del Congreso

Pantanosa. El partido del presidente, pese a ser la bancada más grande del Senado, está lejos de tener mayoría. Un buen debut de la ministra del Interior permitió que las mesas directivas del Congreso no tuvieran presidencias hostiles al nuevo gobierno, y al frente del Congreso estará un uribista de todas las horas, Ernesto Macías. Sin embargo, esas mayorías lucen frágiles y no son secretos los ánimos de algunos sectores de ofrecer apoyos condicionados.

Las malas prácticas en las relaciones Gobierno-Congreso, reiteradas y repetidas en los últimos años hasta niveles verdaderamente nauseabundos, constituyen un dañino precedente. Ojalá el gobierno mantenga la promesa de cero mermelada y la opinión pública lo apoye sin mezquindades cuando esté paralizada la agenda legislativa y abunden citaciones de control político y tempranas mociones de censura por causa de las extorsiones de algunos campeones del CVY.

Por otra parte, el conjunto de novedades del Congreso con Petro, la Farc y el nuevo Estatuto de Oposición promete deliberaciones y debates de gran trascendencia.

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