20 de diciembre 2020 , 11:21 p. m.


Un nuevo rostro de la equidad es el acceso general a internet.


La pandemia nos dejó muchas lecciones. Unas evidentes, frecuentemente comentadas. Otras no tan evidentes. He aquí algunas de ellas.

1. Sin conectividad a internet no hay equidad. El nuevo rostro de la desigualdad es el acceso inequitativo a internet. En los hogares que se pueden conectar y en aquellos donde todos sus miembros pueden acceder, las oportunidades educativas, de generación de ingresos, laborales, de bienestar físico y espiritual son mayores.

2. Los subsidios que el Estado entregue deben ser subsidios condicionados a la aplicación adecuada de los recursos y a resultados medibles en la mayoría de los casos. El desarrollo de Familias en Acción debe ser replicado: cuando se regalan dineros públicos, sus beneficiarios reciben una oportunidad de mejoría que debe ser acreditada para permanecer en el programa, como se hace con las mediciones de peso y talla de los niños.


3. Las únicas mediciones relevantes para el Estado no deben ser las de ingresos e indicadores físicos. El DNP debe cumplir con la Ley 1583 y alimentar data seria acerca de los niveles de bienestar, de la salud mental y emocional, de la felicidad y de las causas profundas de la desbordada violencia intrafamiliar ejercida contra las mujeres y los niños, que quedó en evidencia durante los confinamientos. Esa debe ser una prioridad nacional.

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