29 de enero 2018 , 12:46 a.m.

En momentos de confusión y campaña política debe escucharse una sola voz contra el terrorismo.

Nota previa. Cuando ya había escrito esta columna, parece confirmarse la autoría del Eln de estas acciones terroristas, que merecen repudio y rechazo. Los errores en la negociación con las Farc están pasando, dolorosamente, una factura multiplicada a través del espejo de las mesas de diálogo. La retórica gubernamental no conjura el dolor de las víctimas ni la angustia nacional. ¿Qué va a hacer, señor Presidente? ¿Va a suspender el proceso con el Eln o a abortarlo? ¿O va a insistir en el diálogo? ¿Cuáles son sus líneas rojas y argumentos para insistir o desistir de este proceso? A continuación, les dejo el texto original de mi columna.

Domingo triste en el que escribo esta columna. Los cobardes y criminales atentados terroristas de Barranquilla, Soledad y Bolívar entrañan una doble tragedia. Por una parte, el inmenso drama humano de las familias que perdieron a sus hijos, padres y hermanos o que hoy están orando por sus vidas con pronósticos inciertos. Es el dolor de la viudez o la orfandad. Es el dolor que causa una muerte repentina y cruel de un ser querido.

Y, por otra parte, la tragedia a la que ha llegado este país en el que un hecho terrorista se convierte en herramienta para seguir profundizando los odios y las divisiones entre los colombianos, cuando deberíamos estar construyendo caminos de unión para enfrentar entre todos al terrorismo. Deberíamos aprender de las lecciones de la historia. En épocas electorales, como esta, el terrorismo se nutre también de quienes pretenden aprovechar políticamente estos episodios, bien para levantar popularidades caídas o para conseguir votos frescos.

¿Por qué Barranquilla? ¿Por qué Soledad? ¿Por qué en el precarnaval? ¿Por qué el sur de Bolívar? ¿Con cuáles explosivos? ¿Por qué desplazándose desde Bogotá? ¿Es una venganza, una advertencia o es que quieren fortalecer su posición en la mesa de diálogo doblegando otra vez al Gobierno? ¿Es una muestra de poderío o de debilidad?

El terrorismo está de regreso en un entorno de deterioro de la capacidad de acción del Estado, que no fue capaz de ocupar los espacios que dejaban las Farc induciendo un mal llamado posconflicto que se caracteriza por el descontrol de disidencias de las Farc, Eln, ‘bacrim’, narcos mexicanos y brasileños, entre otras organizaciones criminales de todo pelambre, que endurecieron su accionar para quedarse con una mayor tajada de los negocios ilícitos.

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