21 de mayo 2018 , 02:26 a.m.

Gustavo Petro ha instalado el tema del fraude electoral como un protagonista de la recta final de esta campaña presidencial. De hecho, ese fue el mismo argumento fundacional del M-19 en el que militó el joven Petro.

Y no es de poca monta lo que ello implica. Tales denuncias estremecen la legitimidad de la democracia e irritan profundamente a los ciudadanos, lo que en medio de un clima de polarización y pugnacidad como el que se vive en Colombia equivale a arrimarle candela a un polvorín.

A pesar de que el pulso central de esta semana se está dando entre Petro y Vargas Lleras por el segundo cupo a la segunda vuelta, las denuncias de Petro deben interpelar a todos los candidatos. Aunque se da casi por descontado, tras una eficaz campaña, que Duque obtendrá uno de los dos cupos, su margen no es tan amplio y Fajardo, por su parte, viene subiendo en las últimas semanas. De la Calle está haciendo una campaña con aceptación en círculos académicos e intelectuales.

Algunos miembros de la campaña de Vargas Lleras les dicen a quienes temen a Petro que si quieren evitar cualquier riesgo de que Petro gane, deben votar por Vargas Lleras para que Petro no pase a segunda vuelta. Si pasan Petro y Duque, dicen ellos, Petro puede ganar con el apoyo de todos los sectores de izquierda y antiuribistas unidos.

Por su parte, Petro logra que las miradas se orienten hacia Vargas Lleras, y en las redes sociales sugieren que si Vargas Lleras pasa a segunda vuelta es porque hubo fraude. Y probablemente por eso Vargas Lleras fue el único que le contestó duro, pues en aritmética simple, si los equipos políticos que están con él repitieran sus votaciones de Congreso, pasaría cómodamente a segunda vuelta.

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