15 de abril 2018 , 10:26 p.m.

Desmovilizados que delincan: condenas severas fuera de la JEP.

Una fecha. Nada más que una fecha. Nada menos que una fecha. Eso es lo que le compete a la JEP en relación con el tenebroso y cinematográfico narcoescándalo en el que terminó envuelto el desmovilizado guerrillero, agudo tuitero, diestro bailarín y versátil dibujante Jesús Santrich, electo representante a la cámara gracias a las curules que les concedieron a las Farc en los acuerdos de paz.

La responsabilidad de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), aunque el mandato de referirse a una fecha sea tan simple, resulta colosal porque esa es la prueba de fuego para que podamos saber si se aplicará la decisión categórica de excluir de la generosa bolsa de beneficios a los reinsertados reincidentes, acompañada de la consecuencia necesaria de sustraerlos de las penas benévolas de la JEP para aplicarles las penas severas derivadas de la jurisdicción ordinaria.

Más allá de las opiniones que cada cual tenga sobre los acuerdos de paz, hay consenso nacional en un punto: quienes ya desmovilizados cometan delitos no deben tener beneficio judicial ni tratamiento favorable. El tratamiento que reciban del Estado no puede ser el que corresponde a los desmovilizados, sino el que merecen los narcos. Y la señal provendrá de la decisión que adopte la JEP.

Recommend to friends
  • gplus
  • pinterest

Leave a comment