14 de julio 2019 , 11:44 p.m.

Urge revisar sistemas de ascensos para asegurar imperio del mérito sobre roscas o corrupción.

Mientras que los altos oficiales pueden ascender cada cuatro años y en ocasiones antes, en la Policía Nacional, un patrullero puede tardar más de 10 años en lograr su primer ascenso, aun cumpliendo con todos los requisitos y condiciones para lograrlo.

Es verdaderamente una infamia. Una injusticia. Un semillero de inconformidades y desmotivaciones. Con todas sus letras, hay que decir que desde que se creó el nivel ejecutivo les han puesto conejo a los suboficiales, agentes, patrulleros, intendentes, subintendentes, en un caso patético y continuado de desdén por la base policial.

En primera persona lo digo porque en primera persona lo viví. Durante el gobierno del presidente Santos, la Comisión Segunda del Senado demoró el ascenso del director de la Policía León Riaño.

“No es justo, general, que usted venga aquí a afanarnos por su ascenso, cuando no se han cumplido 4 años y no pronuncie ni una sílaba en defensa de los ascensos de sus policías de base, que todos los días arriesgan la vida en la calles y llevan hasta 12 años sin ascender. ¿No le da pena, general, abogar por su pellejo y dejar olvidados a sus hombres?”. Le pregunté yo desde mi curul.

Después de ires y venires, el general se comprometió con un plan de choque para resolver el problema de los ascensos de los policías. El general y su Estado Mayor se fueron orondos con sus estrellas y a la tropa la volvieron a engañar.

Pañitos de agua tibia. Unas convocatorias gigantescas para muy pocos cupos, pulverizando el sistema de antigüedad. Eso lo tienen que cambiar. No puede seguir esta burla, que se suma al absurdo de los incrementos salariales retrasados cada año y a los intentos reiterados de deteriorar su régimen pensional.

Leer más

Recommend to friends
  • gplus
  • pinterest

Leave a comment