15 de enero 2018 , 12:30 a.m.

Así debería ser siempre: con los pies en la tierra y los ojos en el cielo.

Porque representa mérito, virtud, esfuerzo, lucha, talento, entereza, pasión. Porque es un ejemplo para millones de jóvenes colombianos llenos de sueños e ilusiones que parecen inalcanzables. Porque pone a repetir a los catalanes, a los españoles, a los europeos, una y otra vez, el nombre de su pueblo natal: Guachené.

Porque se convirtió en embajador vigoroso de millones de buenos colombianos ante el mundo, en contraste con los retrocesos en la seguridad que nos vuelven a colocar en las listas de advertencias a viajeros como destino peligroso en buena parte de nuestro territorio.

Porque no pierde la humildad del hombre trabajador que sabe que la disciplina, la perseverancia y el sacrificio son la clave del éxito. Porque, de la mano de su madre, mantiene intacta su fe (“De hecho, mi mamá es muy apegada a Dios y venimos siempre creyendo en él, creo en Dios y siempre le doy la honra y la gloria a él”, le dijo a EL TIEMPO). Porque no se olvida de sus raíces, porque no reniega de los suyos, porque siempre agradece a quienes le dieron la mano.

Porque es genial. Porque defiende y mete goles. Ya lo dijo Valverde en la rueda de prensa que recoge ‘Marca-Claro’ “Es un jugador con desparpajo, se atreve con el juego ofensivo, tiene presencia, un juego aéreo espectacular, y ahí nos puede ayudar mucho. Esperemos que se amolde bien al grupo y desearle suerte”.

 

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