18 de septiembre 2017 , 01:15 a.m.

No atender a niños con cáncer es cruel, ilegal e inconstitucional.

Parece que ni en Medimás ni en la Superintendencia de Salud entendieran que si a un niño con leucemia o a un paciente con cáncer le niegan o le suspenden su tratamiento, le puede costar la vida. La falta de tratamiento mata.

Lo que ocurre con los niños es particularmente cruel, además de ilegal, irresponsable, indolente, inhumano e inconstitucional. Les caerían bien en la Superintendencia de Salud unas copias de la Constitución, cuyo artículo 44 pisotean. Dice: “Los derechos de los niños prevalecen sobre los derechos de los demás”. Eso obligaba a que en el día 1 de esa extraña y controvertida operación en que Medimás asumió las obligaciones de Cafesalud, se hubieran asegurado de que ninguno de sus pequeños pacientes que luchan por la vida se hubiera quedado sin tratamiento.

No lo hicieron. Los pusieron en peligro. Los relegaron. Los caramelearon. Prolongaron su calvario, sus angustias, sus súplicas. Y la Superintendencia, callando, guardando silencio, como si su mandato se encaminara más a defender directivos que a defender pacientes. Menos mal, el procurador Carrillo se le metió duro al asunto. Y el defensor del Pueblo. Sus hallazgos y advertencias son escalofriantes.
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