12 de julio 2021 , 01:08 a. m.

Arropado en nuestra bandera tricolor, Lucho celebró su primera copa en Europa.

Pues sí. Lucho Díaz es un fuera de serie. Es, para Colombia, la figura indiscutida de la Copa América. Gracias, Lucho. Nos devolvió ilusión y optimismo y, goleador de la Copa, marcó unos golazos de esos que nunca se olvidan, empezando por el mejor gol del torneo, el que le metió a Brasil de magistral chalaca.

Los atributos de Lucho bien los resumió Jorge Barraza: “Velocidad, atrevimiento, fortaleza mental, brillante remate, gol, verticalidad, gambeta hacia adelante, desequilibrio… se arregla con cualquier pelota insulsa que le den a treinta metros del arco y la mete”.

Crac en todo el sentido de la palabra. Crac, dice Barraza, “es aquel que a partir de su inmensa capacidad puede resolver individualmente problemas colectivos. El capaz de ganar un partido solo. Crac es Luis Fernando Díaz, el que venció a Perú 3 a 2 y cayó como meteorito en suelo brasileño”.

Aunque esta Copa América lo puso como nunca antes en los reflectores mundiales, lo catapultó y seguramente aumentó el apetito en el Milan, o en el Inter, o en el Tottenham, o en quién sabe cuántos más de los grandes clubes europeos multiplicando por mucho el valor de su cotización, lo cierto es que a pesar de sus 24 años, su vida ha sido un permanente testimonio de disciplina, lucha y perseverancia para conquistar sus sueños, desde cuando salió de su natal Barrancas, La Guajira, tierra de wayús, siempre para jugar al fútbol, ya en la selección indígena –donde lo descubrió el Pibe–, ya en el Barranquilla, en el Junior, o en su actual equipo, el portugués Porto.

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