01 de abril 2018 , 11:29 p.m.

Hacen daño profesores que asfixian estudiantes con muchas tareas.

“Siempre he estado en contra de los profesores que dejan extensas tareas y trabajos para realizar en Semana Santa. También son esenciales el ocio y el descanso para la formación profesional”, trinó el rector de la Universidad Nacional, Ignacio Mantilla. Y tiene razón. El modelo educativo, implantado en una gran cantidad de colegios y universidades, está asfixiando a los estudiantes con tareas excesivas, en muchos casos inútiles, en muchos casos agobiantes y en muchos casos reflejo elocuente de las carencias de los mismos profesores.

No estoy en contra de las tareas, advierto. Estoy en contra de la sobrecarga de tareas y trabajos para adelantar en el tiempo libre de los estudiantes cuando ya no se encuentran en los planteles educativos. Las tareas deben ser un complemento de la faena académica. Y pueden ser exigentes, complejas, pero no agobiantes.

Y tiene mucho que ver con el rol del profesor. En tiempos de internet, cuando el maestro Google parece tener todas las respuestas, los profesores enciclopedia, que recitaban largas peroratas que los alumnos copiaban en sus cuadernos para aprenderlas luego de memoria y poder aprobar los exámenes, están ya mandados a recoger. No hay que desgastarse copiando por horas lo que Google muestra en 10 segundos. No hay que perder días enteros memorizando lo que está a un clic de distancia. Los profesores hoy deben ser guías, tutores, orientadores para que los estudiantes puedan procesar reflexivamente toda la información que tienen disponible.

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