21 de octubre 2018 , 11:43 p.m.

Partidas globales en el presupuesto son incubadora de corrupción.

Pocos errores más costosos en términos de democracia e independencia de poderes que haber convertido el Congreso en eunuco mendicante de recursos públicos ante el Ministerio de Hacienda.

Abusos de congresistas corruptos de entonces que idearon fundaciones fraudulentas para robarse la plata de los auxilios parlamentarios condujeron al despropósito democrático de quitarle toda iniciativa de gasto al Poder Legislativo. Al principio, la medida se recibió con júbilo, sin prever que las horas más oscuras de la corrupción administrativa en Colombia vendrían después, como resultado de esa determinación.

Se prohibieron los auxilios parlamentarios, pero se abrió la puerta para que en tenebroso contubernio entre funcionarios del Minhacienda y congresistas de distintos partidos se repartieran a escondidas partidas globales, cupos indicativos y ‘mermelada’ multicolor. Arrebatarle de tajo al Congreso una de sus atribuciones esenciales referidas a la iniciativa en materia tributaria y presupuestal no eliminó la corrupción, sino que la multiplicó.

Lo que se robaron los viejos congresistas con sus fundaciones de papel y los auxilios parlamentarios era criminal. Pero hoy luce como un juego de niños en comparación con las sofisticadas modalidades que se impusieron después para que algunos congresistas extorsionen a los gobiernos y los gobiernos se dejen extorsionar, sin querer queriendo, para conseguir una gobernabilidad comprada mientras ciertos padres y madres de la patria llenan de plata sus bolsillos.

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