18 de febrero 2018 , 11:48 p.m.

Esto se disputará voto a voto, y las propuestas de futuro serán determinantes.

 

A estas alturas, quien más cerca está de asegurar su cupo para segunda vuelta es Gustavo Petro, y, aunque las cosas todavía podrían cambiar, la tendencia del crecimiento del respaldo popular que está obteniendo de cara a la primera vuelta es innegable. Petro ha logrado capitalizar una amplia gama de inconformidades contra los políticos, contra las instituciones y contra los poderes establecidos.

Hay un evidente cambio de naturaleza de esta campaña: ya no se trata de establecer si tenían razón los uribistas o los santistas, ni tampoco de prolongar el pulso entre el sí y el no. Está en juego el conjunto del modelo institucional, económico y productivo del país. Y la narrativa de choque de Petro ha sido muy contundente.

Le ayudan a Petro los escándalos de la clase política tradicional y las dificultades que enfrenta el alcalde Peñalosa, a quien le ha tocado lidiar con la herencia inclemente de una institucionalidad distrital que le dejaron en crisis. Resulta favorecido también por las heridas recíprocas que se causaron las toldas gobiernistas y las de oposición. Se hirieron, ofendieron y maltrataron tanto que le dejaron a la opinión pública un saldo de incredulidad y hastío.

Y lo favorece inmensamente que ‘Timochenko’ sea candidato presidencial, pues mucha gente deja de ver a Petro como el candidato extremista de las guerrillas.

Leer más

Recommend to friends
  • gplus
  • pinterest

Leave a comment