03 de marzo 2019 , 11:52 p.m.

Urge conocer el origen del dinero y sus destinatarios para saber qué está pasando.

¿De dónde salió la plata? ¿Quién estaba interesado en untar a la JEP? ¿Para dónde iba esa plata? Quiénes son los socios de Bermeo en la JEP? ¿Quiénes son los socios de Gil que mandaron la plata? ¿Por qué usaron a Bermeo si no tenía vínculo directo con el expediente? ¿Qué tiene que ver Gil con Santrich?

Aunque las imágenes son pestilentes, dejando en evidencia que se trataba de un torcido de marca mayor, el asunto por lo pronto deja muchas más preguntas que respuestas. Cerca de las cuatro de la madrugada del domingo terminó la legalización de capturas. Se preparan las audiencias de impugnación con abundante material probatorio recogido por la Fiscalía tras varias semanas de investigación. La opinión pública espera pruebas sólidas sobre este entramado criminal. Hoy hay confusión y guerra política.

Frente a la decisión sobre Santrich que debe adoptar la JEP, he creído que esta jurisdicción optó por invadir terrenos que no le competen, llevándose por delante una larga tradición jurídica colombiana en materia de extradición. Y no por corrupción, sino como resultado de respetables pero indebidas apreciaciones jurídicas que los condujeron a una improcedente solicitud de pruebas que desembocaron en el bochornoso episodio de 4-72 y la predecible respuesta de Estados Unidos.

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