28 de marzo 2021 , 11:57 p. m.


Menos mal aplazaron la radicación de algunos esperpentos tributarios, incluidos en el proyecto.


Con espíritu caritativo y solidario, los miembros del Gobierno deberían acompañar al equipo económico a salir de este complicado momento que viven y deberían brindarles afecto y compañía para que puedan regresar, sin mayores traumatismos, a la realidad colombiana desde el mundo paralelo al que los transportaron los fantasmas de la pandemia y las cuentas fiscales.

Aunque la política no les interesa y han demostrado que los tiene sin cuidado quién gane la próxima elección presidencial, lo cual es propio de algunas tecnocracias, justo es decir que en ese equipo hay gente inteligente y estudiosa.

Pero a ratos parece que en este grupo algunos hubieran perdido la razón. Se advierten cuatro síntomas alarmantes.

Primero. Parecen haber perdido la memoria y haber olvidado que ellos mismos fueron artífices de una estrategia para normalizar unos capitales a los que ahora pretenden imponerles un régimen semiexpropiatorio mediante un gravamen permanente del 3 % anual. Ese es, a grandes números, el mismo promedio del Estado chavista venezolano que en 30 años terminará por arrebatarles sus bienes a muchos empresarios.

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