06 de noviembre 2017 , 01:00 a.m.

En ningún caso violadores y asesinos de niños, vengan de donde vengan, deberían recibir beneficios.

La primera condena contra Rafael Uribe Noguera produjo indignación, pues se le habían impuesto 51 años y 8 meses de cárcel y una multa de 100 salarios mínimos, lo que no correspondía a las máximas penas posibles por sus acciones crueles y criminales asociadas con el secuestro, la violación y el asesinato de la pequeña Yuliana Samboní. Menos de un año después, el Tribunal Superior de Bogotá aumentó la pena a 58 años de cárcel y la multa, a 1.223 salarios mínimos. Bien por el Tribunal. Uribe Noguera se lo merecía, creo yo.

El tenebroso combo criminal estructurado a partir de reclutamiento forzado, acceso carnal violento, aborto forzado y muerte o asesinato de niñas menores de la misma edad de Yuliana Samboní se perpetró muchas, muchas, muchas veces por miembros de las Farc.

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