26 de julio 2021 , 01:33 a. m.

Urge una gran campaña nacional provacuna, respetuosa, audaz y eficaz.

La vacunación debería abrirse ya a todos los que sí quieren vacunarse en cualquier lugar del país, independientemente de su edad, observando una logística adecuada a partir de la disponibilidad de las vacunas. La soledad se ha vuelto frecuente en algunos puestos de vacunación e incluso las EPS han procedido a cerrar algunos que habían habilitado ante la escasa afluencia de público. Aunque la última semana han concurrido personas más jóvenes, sigue siendo un enigma lo que está ocurriendo con las bajas tasas de vacunación en el segmento de 50 a 54 años.

En efecto, según las estadísticas oficiales de Minsalud, aunque ya hace más de un mes se abrió la posibilidad de su vacunación, a duras penas el 41 por ciento de los colombianos en ese rango de edad han completado su esquema. Y no podrá decirse que es por falta de información, pues somos testigos los colombianos de los esfuerzos adelantados por las EPS y Acemi para contactar a sus afiliados con el propósito de invitarlos a vacunarse.

Vacunarse o no vacunarse contra el covid debe seguir siendo una decisión individual. Cada uno, de acuerdo con sus convicciones, percepciones, creencias, temores y condiciones particulares, habrá de tomar una decisión. El Estado no puede obligar a nadie a vacunarse. Pero sí puede y debe desplegar todos sus instrumentos para estimular la vacunación. A fin de cuentas hay un grave problema de salud pública y está en juego la vida de millones de colombianos si no se logran adecuados niveles de inmunidad.

Alguien que no se ha vacunado, por más respetables que sean sus motivos y argumentos, es un potencial transmisor de contagios, de manera que no es solo su vida la que está en juego, sino también la de las personas que están a su alrededor y las de quienes interactúan con él.

Leer más



Recommend to friends
  • gplus
  • pinterest

Leave a comment