12 de septiembre 2021 , 09:33 p. m.


Tumbar la ley de garantías es hacerle un homenaje a la corrupción electoral.

Adelante, avancen en este camino tortuoso de la corrupción que tiene asqueados a los colombianos con las entidades públicas y deroguen uno de los pocos instrumentos que buscan evitar simultáneamente el fraude contractual y el fraude electoral.

Prosigan, sirvan en bandeja de plata la compra de votos, la intimidación contractual con fines electorales, la metida de mano de los funcionarios en las elecciones, los ‘carruseles’ de contratos con los tarjetones en la mira, los favorecimientos de contratistas para que financien las campañas preferidas por los gobernantes de los distintos niveles de la Administración.

Firmes, acaben con la ley de garantías y causen un daño irreparable a la integridad electoral del país, ya maltrecha y cuestionada. Deroguen la ley de garantías y sigan dándoles a los colombianos herramientas para desconfiar de su clase dirigente.

Les estoy hablando de frente y con respeto al Gobierno Nacional, a los alcaldes y gobernadores y al Congreso de la República. En nombre de una reactivación económica mal entendida, no sigan sacrificando la legitimidad y la transparencia del sistema electoral. Claro que todos los colombianos queremos que la reactivación económica sea contundente, pero no por ello podemos tolerar en silencio que sea a costa de afectar la transparencia del proceso electoral. Hay demasiados riesgos electorales como para sumar uno más.

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