23 de agosto 2021 , 12:13 a. m.


Que no vuelvan a primar los derechos de los victimarios.

Carta abierta a los Honorables Magistrados de la Corte Constitucional.

Me dirijo a ustedes con todo respeto, motivado por la preocupación que me produce la información publicada en este diario, en el sentido de que la ponencia sobre la cadena perpetua para violadores y asesinos de niños solicita la declaratoria de inexequibilidad de la norma.

Están estudiando ustedes, Honorables Magistrados, una norma cuyo propósito central es la protección de los derechos prevalentes de los niños. Recuerden que fue la propia Asamblea Constituyente la que determinó sin vacilación ninguna, en el último inciso del artículo 44, que “los derechos de los niños prevalecen sobre los derechos de los demás”.

Lo que manda ese texto constitucional es que cualquier asunto que involucre a los niños debe resolverse en favor de los niños, de manera que sostener que la norma demandada es violatoria de los derechos de los adultos que han cometido unos crímenes atroces constituiría un desconocimiento flagrante de la voluntad del Constituyente y de la letra de la Constitución.

Me explico. Yo estaría de acuerdo en la declaratoria de inconstitucionalidad de una norma que permita al legislador establecer la cadena perpetua de manera general, abierta e ilimitada. Aunque en apariencia bastaría con una simple derogatoria de dos palabras en el artículo 34, ciertamente hay todo un entramado garantista detrás de esa disposición que se extiende hasta principios fundantes de la carta. Lo que ocurre en este caso es distinto.

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